sOBRE MI
soy elena belgrano
Foto Vane Rivas
Nací en Génova, literalmente junto al mar Mediterráneo y ahí siempre tendré un pedazo de corazón, aunque he ido dejando otros pedacitos en muchos otros lugres del sur (África occidental) y del norte del mundo (Irlanda) hasta llegar a España…es que esto del corazón parece que hay que sembrarlo para que vaya creciendo.
Lo que más ha marcado mi infancia han sido los cuentos de mi abuela sobre su infancia en Egipto y las miles aventuras vividas con mi abuelo en su barco, ahí por el maravilloso Golfo del Tigullio, piratas amables de nuestro personal Caribe del que conocíamos cada cala mejor que nuestros bolsillos. Las tormentas, el sol, el salitre quemando la piel, los delfines, escudriñar el horizonte en la niebla de los anocheceres invernales buscando el faro para volver a casa. Ahí empecé a soñar y construir mi vida.
Amaba estudiar, pero odiaba la escuela, hasta que no fui al liceo artístico. ¿Contradicción?, no: lo que quería era otro tipo de escuela. Ahora sé que lo tenía clarísimo, una escuela con otra organización de los espacios y de la jerarquía, basada en los proyectos, en el aprendizaje colaborativo, transversal, experiencial, en el trabajo grupal, en la autonomía, en un aula que se expandiese fuera, en el mundo.
Formación
La experiencia del liceo artístico me hizo saborear una pizquita de todo esto, por eso fue una gran vivencia, sobre todo en el aspecto de dar salida practica a las ideas, su realización material…aunque el mundo universitario volvió a decepcionarme mucho, seguí adelante con la facultad de arquitectura en Génova y la escuela de especialización “Tecnología, arquitectura y ciudad para países en desarrollo” del Politécnico de Turín, coqueteando más con la sociología urbana que con la arquitectura pura y dura…y mi sed de aprender sigue sin extinguirse así que aquí estoy nuevamente, en la recta final de la carrera de antropología social y cultural en la UNED.
Mi pasión e inquietud por aprender han sobrevivido a todo tipo de formación reglada y no reglada (es que el gran peligro de la escuela es precisamente esto: ¡que se nos quiten las ganas de aprender!)
Experiencia
El deseo de trabajar en los social ha sido la constante que me ha acompañado en todo mi recorrido, de ahí la formación en la escuela de especialización, los viajes a África y el voluntariado, pero en esto de la cooperación nunca he logrado ver mi sitio porque, en general, los engranajes del gran mercado del desarrollo no giran según mis principios ni en favor de las exigencias reales que he podido constatar en persona.
Los tres años de proyectos de investigación y coordinación realizados para las universidades en Italia me han hecho comprender dos cosas: que la investigación y la formación eran mi verdadera pasión, y que no me podía permitir económicamente seguir en esos tipos de trabajos. Dolorosa realidad, pero también estímulo a no renunciar a esa parte práctica que para los arquitectos es el medio fundamental de expresión.
La necesidad de ampliar el conocimiento de idiomas, tras el francés, aprendido en África, me hizo aterrizar en Dublín donde me quedé dos años trabajando para el mercado internacional de un importante banco británico: experiencia que siempre consideraré instructiva para intuir algo más sobre cómo funciona este loco mundo globalizado en el que estamos zambullidos.
En 2005 aterricé en España donde empecé a desarrollar mi profesión de arquitecto, antes como empleada de un estudio en Zaragoza, y después como autónoma en Lugo, donde me asenté.
La maternidad, siempre revolucionaria, es al mismo tiempo la más extrema experiencia laboral y la más exigente formación vital: estoy para educar mis hijos, pero desde luego, ellos son mis grandes maestros. La conciencia de la soledad en la que suelen transcurrir los procesos maternales, me empujó a formarme en su acompañamiento. Es una parte de mí que custodio con gran cariño y que enriquece constantemente mis herramientas de lectura de los procesos sociales.
Todas estas son las maletas que abrí para crear EduCoHabitar, un desafío que parte de un sueño personal, pero se abre al mundo y a cada persona que quiera contribuir a darle forma.
¡te invito a descubrirlo! ¿navegamos juntos?
COLABORADORES
EduCoHabitar nace de un proyecto personal, pero no sería nada sin las colaboraciones transdisciplinares que lo nutren y le van dando forma. En la sección de proyectos y en el blog daremos espacio a estas variadas aportaciones que participan en la construcción de nuestra identidad.